La cultura del secreto en la gestión pública

Javier Casas

Abogado especializado en libertades informativas. Suma Ciudadana. @javiercasas

Hace ya unos años y antes de que quien escribe dé por terminada una charla sobre transparencia judicial, uno de los jueces más antiguos pidió la palabra: “Quisiera –dijo- dirigirme sobre todo a los jueces más jóvenes que están aquí presentes. Quisiera advertirles de que no deben aplicar nada de lo que han escuchado en esta reunión. Porque yo lo hice una vez y me sancionaron”.

La anécdota sintetiza el problema que se encuentra en la base de la cultura del secreto, esto es, la penalización de una decisión pro transparencia. No obstante, en términos más amplios se trata de la dificultad para tomar decisiones con autonomía dentro de la administración pública, en un contexto en donde rige la aplicación (o inaplicación) arbitraria e indiscriminada de un régimen sancionador siempre a la medida del superior jerárquico o del supervisor de turno. Y ni qué decir de las amenazas y hostigamientos de toda índole, siempre oficiosos e impunes.

La literatura sobre transparencia señala de manera reiterada que, para brindar certeza a su decisión, los funcionarios públicos deben poner en la balanza el daño que originaría la publicidad de la información frente al que originaría su reserva. Pero en condiciones en donde las sanciones caen por cualquier motivo y bajo cualquier forma, y, lo que es peor, no caen cuando sí deberían hacerlo, posiblemente el riesgo de daño sobre el que más atención preste un funcionario -si es que procura brindar información- es el que sufriría su propia carrera si de pronto el jefe no aprueba su medida.

Un sistema de gestión pública en donde se castiga el acceso a la información y se deja en la impunidad su violación –como el peruano-, es un sistema que ha institucionalizado la cultura del secreto. Es un sistema paradójico porque, al ser la regla la arbitrariedad del secreto, éste ya no se puede castigar sin poner en riesgo la propia estabilidad de la administración pública. Por ejemplo, dada su magnitud, puede que deje de tener sentido castigar a todos los involucrados en el flagrante, masivo y recurrente desacato a las sentencias sobre hábeas data que ordenan la entrega de información pública.

La ‘cultura del secreto’ es funcional a la ineficiencia y la corrupción porque refuerza la suspicacia entre los funcionarios así como sus consecuencias, ya sean éstas la falta de cooperación entre ellos o la compartimentación de la información (incluso al interior de una misma entidad). En 2007, por ejemplo, la psicoterapeuta Lucía Fernández (miembro del Consejo directivo de Suma Ciudadana) pudo diagnosticar clínicamente los niveles inauditos de sospecha entre los funcionarios de una municipalidad del norte de Lima. En esa misma línea, y a pesar de algunos esfuerzos puntuales por el cambio, la cultura del secreto impide que el Estado cuente, a una década de vigencia de la ley, con un instrumento confiable de diagnóstico sobre la transparencia y el acceso a la información pública.

Pero la tenacidad de la cultura del secreto radica en su legitimación. La distribución de incentivos y desincentivos que la avala no es gratuita porque descansa en una interpretación restrictiva o literal del principio jurídico que obliga el amparo normativo para toda decisión estatal, esto es, del principio de legalidad. Esta interpretación restrictiva sostiene que el funcionario público sólo puede hacer lo que está expresamente y estrictamente autorizado a hacer. Y aplicada desde una concepción ‘patrimonialista’ de la gestión pública, resulta en un argumento adecuado para legitimar la práctica según la cual sólo se brinda información si el superior lo autoriza expresamente. Esta interpretación restrictiva hace depender la vigencia del derecho de acceso a la información pública y en general de los derechos fundamentales de la buena voluntad de los funcionarios públicos.

El fin de la cultura del secreto pasa por reconocerles a los funcionarios públicos independencia, garantizándoles autonomía para tomar decisiones. Un reconocimiento que debe ser normativo pero que también debe ir acorde necesariamente con un cambio en la manera cómo se aplican y distribuyen las sanciones dentro de la administración pública para evitar que se tergiverse el sentido o espíritu de las normas y se las vuelva contra los derechos fundamentales. Y la clave del cambio es la transparencia, porque la visión de la gestión pública se define a partir no de lo que creemos que se debe castigar y premiar, sino de lo sabemos que en verdad se debe castigar y se castiga o, en su defecto, se premia.

Anuncios

Una respuesta a “La cultura del secreto en la gestión pública

  1. El activismo radical de los supuestos defensores de derechos humanos es muchas veces atrevido. ¿El autor ha trabajado en alguna entidad de la administración pública y conoce a fondo las dinámicas y esquemas con los que se trabaja? ¿Conoce de la carga laboral y responsabilidades mayores que nos agobian? ¿Sabe de los miles de pedidos de información hechos únicamente para obstaculizar nuestras funciones, distraernos de las mismas y hasta llegar a un nivel de hostigamiento injustificado? ¿Conoce que la Constitución y las leyes amparan la reserva de cierta información sensible, la cual es justamente la que en casi su totalidad se solicita a través de los pedidos?
    Es fácil hablar desde una tribuna alejada, la cual lucra con una supuesta preocupación genuina por los derechos, pero posee una óptica sesgada que borda con el activismo a ultranza.
    No lo culpo, pues de eso vive, pero un poco más de objetividad y rigurosidad al escribir sobre un tema tan sensible sería deseable, sobre todo viniendo de un supuesto conocedor del tema.

    J.P.

¿Desea comentar este documento?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s